Estamos con la pandilla de jovenzuelos del 66 y hemos quedado para almorzar en un mítico bar del Grao de Castellón. Nos abren la botella y nos lo sirven bastante frío, a unos 7°C. Decir que habíamos probado la añada 2016 el año pasado y resultó muy bebible.
VISUAL: Tiene un color amarillo pálido con reflejos dorados y verdosos y muy cristalino (84).
OLFATIVA: Encontramos aromas frutales de pera y manzana combinados con fragancias florales de jazmín. Al rato muestra apuntes herbáceos anisados y notas minerales de canto rodado. De intensidad y complejidad medias (86).
GUSTATIVA: Vino con un buen ataque, de acidez media, amplio y seco. El paso por boca es ligeramente lácteo y salino. Retronasal frutal y mineral muy marcado. En el post-gusto aparece la manzana verde y la pera conferencia con una sensación de frescura importante. Persistencia de unos 45 segundos, un poco corto. Un verdejo aceptable, sin pretensiones (85).
La RCP es muy buena pues su precio no llega a los 6 euros en los supermercados.
MARIDAJE: Otro almuerzo pantagruélico con unas chirlas en salsa, un buen plato de mejillones, un pulpo a la brasa (medio con ajoaceite y medio con pimentón) y unos pescaditos fritos de lonja. Todo material del Grao de primera y del día, espectacular. El maridaje fue especialmente sorprendente con los pescaditos fritos ya que los aromas grasos y marinos del pescado y su crujiente rebozado armonizaron absolutamente bien con las notas frutales y anisadas de nuestro verdejo. Bon ví per l´esmorsaret. A seguir sufriendo pecadores!!
Salud-os!!
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