Varios son los ensayos de unas pocas bodegas de la D.O. Ribera del Duero que se atreven a elaborar un monovarietal de este vidueño y eso que supone casi el 3% de la totalidad de las plantaciones y producción acogidas a la D.O.. Variedad que es mejorante para los tintos y que muy pocas bodegas se atreven a indicarlo en sus etiquetas.
Vino encerrado en una botella borgoñona que se viste con la clásica etiqueta diseñada para todas las elaboraciones de esta bodega, que es elegante, moderna y sencilla en su diseño. Corcho que la cierra de gran calidad.
A la vista un color amarillo limón pálido, ligeramente tomado por que no ha sido sometido a ningún tratamiento de filtrado. Buena, gruesa y lenta lágrima en su discurrir por el cáliz de la copa.
En nariz frutas y flores blancas y cítricos en sazón. Notas de mineralidad y en el fondo leves notas tropicales.
En boca es muy untuoso, glicérico, elegante, seco, mineral y que con un poco más de acidez mejoraría, en mi modesta opinión. Con una vida de 2-3 años por delante. Grato, elegante, mineral y frutal paso de boca. Es un vino largo. Me da una permanencia de 2,30 minutos.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.