Cereza de media capa con ribete cobrizo teja. Nariz con extraordinario bouquet terciario que saca aromas de especias dulces, flores ajadas, maderas aromáticas, cueros finos, hojarasca en descomposición, leves ahumados y tostaditos para después trasladar aromas de frutas rojas maduras y espolvoreadas en vainilla. Hay una sensación como de polvo de talco, hierbas de monte bajo y un leve matiz de cárnico y de sangre / mercurio. En boca es muy rico, tiene un corazón de fruta roja madura estupendo y una buena acidez que le aporta frescura. Sensaciones amargosas en el paso que recuerdan a lo vegetal y al tabaco habano, pero también con pequeñas trazas melosas. Posgusto de media dimensión dejando un recuerdo un poco cóncavo – vegetal pero que termina en sabores de fruta roja madura y vainilla. Un vino con un perfil muy desarrollado e interesante, que tiene una fruta roja madura y acidez muy bien ensamblada junto con notas de menta, vegetales y tabaco, bajo una extraordinaria nariz terciaria. Está estupendo, bien conservado aguantará en esta fase de meseta más tiempo. Estos vinos de la Rioja alavesa con esta acidez y en esta fase de botella ( 25 años ) se ponen como en hibernación sensorial durante años, y conforme más años pasan más se adaptan a ellos mismos, a su botella y a las condiciones de conservación. Una grata sorpresa. Aconsejo no decantar pero usar una buena copa para airearlo en la misma y tomar relativamente rápido ( aprox. 45 minutos ).
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