Servido como quinto vino en la cata de diez añadas realizada en el Casino de Madrid. Aroma muy seductor, enamora por su fineza y complejidad. En boca tiene un recorrido muy largo, no amplio sino muy profundo, dejando un postgusto de tremenda complejidad. No apetece diseccionar, sólo genera emoción. Hay momentos en que es mejor no utilizar palabras... Un vino muy grande de una añada que, según la crítica, no prometía cosas especiales.
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