Otro vino mexicano viejito, que aguantó. Rojo cereza de tonos caoba, menisco teja. Nariz varietal, con notas de ciruelas, pasas, canela, moho, maderas de desván. Andamiaje flojo en boca, paladar varietal aunque rústico. Postgusto tánico, con algo de clavo de olor. Curiosamente, luego de 12 horas de abierto el vino se vuelve sorprendentemente refrescante.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.