La Isla de Belleza esconde tesoros : uvas inéditas y rescatadas de la desaparición por viñateros empecinados : no sólo las estrellas - Jean-Charles Abbatucci, Antoine Arena e Yves Leccia - sino también los más olvidadizos : Etienne Suzzoni, Christian Giacometti y sobre todo Elisabeth Quiliquini. Con su hermana, Laurence, hace milagros en una propiedad vitivinícola que mide 15 hectáreas.
A la vista, esta " Réserve Perpétuelle " se muestra limpio, luminoso, con un atractivo color granate claro. Desprende gratos olores a fresas silvestres, a frambuesas, a matorral mediterráneo y - a medida que se va abriendo en las copas - aromas terciarios de caja de puros y de tabaco de Virginia.
En boca, es bastante ligero, estiloso, pero concentrado, carnoso, sensual y especiado, de delicada trama y sutil acidez. Sus taninos patinados por la crianza, casi sedosos, alargan su sabor : hay notas de sartenada de frutas rojas, de jugo de calamondín, de cacao peruano y un toque de pimienta de Guinea.
El único problema es que Córcega vive más o menos en autarcia : hay pocas tiendas en línea que ofrecen la posibilidad de comprar sus vinos a un precio aceptable. Tuvimos suerte : una pareja nizarda nos vendió un par de botellas sin ponerse la botas. ( PVP : 26,90 € )
Córcega rebosa de variedades autóctonas casi olvidadas pero elaborar vinos con estas uvas no autoriza el uso de una AOC : esto es el colmo de lo absurdo. Pues este tinto típicamente corso no lleva ninguna mención al origen geográfico. Su gran originalidad radica también en su extraño método de elaboración : la mezcla de cinco añadas.
De color granate claro, desprende perfumes de rosas secas, de fresas silvestres, de tabaco rubio y de madera de cedro, aromas distinguidos y persistentes. Presenta una buena estructura y un equilibrio perfecto entre carácter y sabor : notas frutales de arándanos rojos y de guindas, recuerdos de salvia, de pimienta cubeba y toques ligeramente ahumados y yodados. Jugoso, pulposo y bastante amplio - de textura sedosa - con taninos aterciopelados, proporciona mucho placer y combina bien con la comida : listo para beber ahora o guardar un par de años, por mera curiosidad.
Esta roca oblonga, más italiana que francesa, anclada en el mar, oculta joyas enológicas y, tras un período de observación, sus viñateros apostaron por la viticultura ecológica : los tres cuartos de ellos han sido convertidos definitivamente por los pioneros : Jean-Charles Abbatucci, Yves Leccia o Antoine Arena. ( PVP : 26,90 € )
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