Vino que cuando lo elaboraba Eulogio Calleja me costó catar. Era dificil de encontrar. En una Alimentaria de los años 90 lo conseguí.
Es un vino que está envasado en una botella borgoñona, vestida con una sencilla, elegante y moderna etiqueta. El corcho que la cierra de gran calidad y muy largo.
A la vista un color amarillo dorado. Muy limpio y brillante. Con una abundante y lenta lágrima en su carrera por el cáliz de la copa.
En nariz abundantes y maduras frutas cítricas y tropicales. Hierba segada. Es muy varietal. Con la madera de su crianza integrada y sin sobresalir.
En boca es opulento, elegante, untuoso, glicérico, con volumen, equilibrado muy frutal, varietal y con la madera justa y sin destacar. Mantiene una fresca acidez que invita a beber y que le otorgará varios años (5-6) sin problemas. Gratísimo, sedoso, elegante y frutal paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,15 minutos.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.