Me postro a sus pies. Parafraseando a José Luis López Vázquez, me declaro un admirador y un amigo. Qué cosa tan deliciosa, joder. Una bodega radical en la forma de elaborar sus vinos pero que con ciertos años muestra amplitud. Este Cramant es un 2014 degollado a principios del 19. Aunque a simple vista muestra una cierta oxidación (colores amielados), en nariz y boca está de muerte. No distingo entre ambas fases, porque no lo veo necesario: pieles de fruta, algún cítrico, canela, piedras… Aunque al principio todo está apretado, con la aireación va soltàndose: de la acidez y del carácter rectilíneo vamos pasando poco a poco a un fondo más ancho y al mismo tiempo completo. Degollado a principios de 2019, lo encuentro tremendo en estos momentos.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.