Sigo comprando Nouveau cada año y lo disfruto como un enano. En unos tiempos, además, en los que reconocer que te gusta está mal visto. Pues sí. Porque sale en una estación mágica, porque es un vino festivo y desenfadado que anticipa lo que va a venir y que deja una huella de aquel verano que ya se fue. Y sobre todo, porque a día de hoy bebemos sin complejos lo que nos gusta. Que si es bueno, es casi todo. El día que deje de hacerlo, estaré muerto.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.