Picota de capa media y ribete que todavía no llega a ser completamente teja. Limpio y y con algo de poso muy al final de la botella.
En nariz lo encontramos profundo y expresivo desde que lo abrimos. Guindas, regaliz, pimiento, mina de lapicero, apuntes cárnicos, ahumados, sangre y hojarasca. El vino dura abierto más de una hora y va creciendo según lo vamos aireando. Los terciarios, ya presentes, no suponen ni una décima parte del conjunto olfativo.
La boca muestra un balance muy interesante: por una parte se trata de un vino con un grado 15º que no se nota ni cuando se va calentando. Por otra parte, aunque la acidez no es sobresaliente (algo característico en la región) es capaz de soportar todo el peso de la fruta y demás matices. Igualmente, la madera, que está ahí, no camufla ningún matiz. Afortunadamente y pese a tratarse de una elaboración con uvas casi pasificadas, el trago no es dulzón, sino todo lo contrario: es fluido y bastante largo. Maravilloso.
Final muy duradero e intrincado.
Hablar de Quintarelli, es hacerlo de uno de los tres mejores productores que hay en todo el Véneto. Hace vinos con un estilo fuera de modas y que envejecen fenomenal.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.