Me sorprende inicialmente el color, dorado muy intenso, que me hace pensar que quizá haya algún problema de conservación y oxidación prematura, pero no: en nariz y en boca no muestran ningún síntoma.
La nariz es de intensidad media, muy mineral y con fruta blanca y de hueso (albaricoque), cítricos. También amielados, membrillo, y flores aunque son notas sutiles. No es muy exuberante pero sí muy elegante y sin rastro de notas vegetales o herbáceas típicas de algunos verdejos. A ciegas, desde luego, un verdejo muy poco característico...para bien!
En boca entra muy untuoso y con algo de golosura. Muy amplio en boca y con buena acidez, súper sabroso y con persistencia larga. En el final ese toque goloso está matizado por un amargor muy sápido.
El verano pasado unos amigos franceses del mundo del vino bordelés confundieron el 2022 de Belondrade y Lurton con un buen Borgoña. Y no me extrañó demasiado! Creo que he bebido algún Meursault que podría parecerse un poco.
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Suavidad, elegancia, sutileza. La madera está muy bien ensambalada.
Vainilla, miel, polen, flores blancas, caliza y piedra. Fruta de melocotón blanco, paraguayo, pera.
LArgo en boca, con cuerpo medio+ muy untuoso, melosito y a la vez vertical.
Redondo en boca y joven.
NOTA 95/100
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