Esta botella daba un poco más de intensidad en nariz que la que caté hace año y medio. También más precisión, donde manda la mineralidad (polvo de granito) y con mucha fruta blanca (pera, manzana). Siguen también los amielados y lácticos.
En boca, cuerpo medio con buena acidez y persistencia larga. Posgusto muy mineral y cítrico (que no se captaba en nariz, al menos no tan notablemente) y con un amargor final sabroso.
Siempre me pregunto si evoluciona la botella o si es mi paladar el que va cambiando, al menos en el mundo de los blancos al que he llegado bastante tarde. En este caso la cata ha sido bastante consistente con la anterior y me sigue pareciendo un gran vino a un gran precio.
Botella bordelesa con un curioso etiquetado en forma de etiqueta suelta colgada de un cordel sellado con lacre. Eso sí, la botella lleva el cierre de cera tan complicado de quitar sin dejar la cocina llena de restos, aparte de que es fácil que eventualmente caiga algún trozo de cera en el vino. En fin: modas.
Este 3000 Cepas presenta una nariz de intensidad media, muy frutal (pera, manzana verde, cítricos), aromas lácticos (yogur), flores, piedra mojada y algún recuerdo amielado,
Muy fresco y mineral en boca, con untuosidad media, buena acidez y persistencia muy larga. Balanceado y sutil. Le queda vida en botella.
Un buen albariño con crianza inteligente y elegante.
La RCP, a unos 20 euros) me parece bastante buena.
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