Abierto por error (pensaba que abría un Cote de Bouguerots 2016) y sin duda demasiado pronto.
Recién descorchado da un aroma sutil a pedernal y fósforo pero muy tímido y pronto cede paso a cítricos y fruta blanca (manzana) pero bastante cerrado. Pese al tiempo en copa no destaca en este aspecto.
En boca tampoco impresiona demasiado. Cuerpo medio-ligero y acidez vertical aunque no llamativa. Aporta relativamente poco. Balanceado sí, y elegante y sabroso, pero fundamental beberlo solo (sin comida) porque cualquier compañía lo va a apagar. Le falta algo de intensidad.
Horas después, a la cena, ha mejorado un poco (poquito) en nariz dando notas minerales como de arena mojada. Y en boca se percibe mejor la acidez y sobre todo la buena persistencia. Retrogusto frutal.
Este es uno de esos vinos que supuestamente tiene un recorrido muy largo en botella y quizá sea eso lo que le haya faltado. Pero hoy por hoy no impresiona. A notar que Parker le da una ventana de consumo hasta 2045...
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.