La tradición no es la adoración de las cenizas sino el enaltecimiento de la llama viva, guardar las santas memorias y timbres de nuestros benefactores; así como conservar nuestra cultura no es sembrar cepas nuevas sino aprender a podar las viejas, "ull mira tall". Sarmientos atornillados, el ardiente fogonazo que arde en el hogar de nuestra patria; hechizados al contemplar el bandereo de las llamaradas.
El mundo el vino es como un chicle, es una quimera sabrosa y pegajosa que te alarga la lengua y que puedes estallar virulentamente, el arte del ajetreo, puedes ser arrojado al suelo y ser pisado; un placer que puede llegar a dar asco. Un mundo relleno de bebedores de cara brillante, de espléndida elocuencia, la verborrea del doctor Doxey vendiendo lociones regeneradoras de cabello; atento, bebe gotas efímeras que iluminen a personas portadoras de la risa del iris de la paz, la alianza entre el buen criterio y el gusto; el fiel reflejo de lo que nos sostiene: vivir entre la luz y la oscuridad.
El ego busca para no encontrar, la búsqueda incansable es un obstáculo para los dulces reencuentros, el yo que alimenta el autoodio hacia los vinos de la roqueta; muchas veces para encontrar debes dejar de buscar fuera, en la tierra virgen de odios, no hay ni tuyo y ni mío. Seis generaciones contemplan a Can Verdura, mantonegro cabellis, escudo defensivo de la singularidad, crisol de colores puros, el sueño rizado de un hombre con la cabellera de ceniza y aparentemente despeinada, un viñador con la cabeza llena de cabritos erizados.
A la vista es de color dorado claro con el ribete de oro blanco, limpio y con reflejos brillantes.
En nariz destacan las notas cítricas con un trasfondo de flores blancas y frutas exóticas, el hilo conductor del vino son unas sutiles notas minerales de cal, talco y polvo de tocador.
En boca es un vino fresco y vivaz en el paladar, con una acidez bien equilibrada y un final largo y elegante. Los sabores afrutados y florales se apoyan en una agradable mineralidad que aporta profundidad y estructura al vino, además de unas juguetonas cosquillas en la punta de la lengua.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.