La increíble acidez y los especiados son la forma de identidad de este vino, es concentrado pero no pesado, de textura suave que hace que sea de trago fácil y que la botella se haga pequeña, invita a seguir bebiendo.
El vino nos habla de elegancia, de sedosidad, de equilibrio, fantástico en el duelo de garnachas. Y todavía no ha llegado a su cima, en dos, tres años estará magnífico. Una garnacha australiana que no defrauda.
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