Degustar vino es siempre la misma acción pero cada vez es diferente, una cata a ciegas es un acercamiento al viñedo, "Approaching a city" (Edward Hopper), interés, curiosidad, miedo... las vías férreas que comunican el campo y la ciudad. Un encuentro de tomadores, roqueros contra incontinentes verbales, lechuzas y loros, siempre hay un loro que quiere el mismo protagonismo que una guinda sobre un pastel.
Un simposio es una reunión de bebedores, sin medida el vino no vale nada, con templanza no tiene precio, congregación de amantes de la vigorosidad de la pureza, uno propone qué melaza degustarán los labios de los cofrades pero nadie elige de qué vino se enamorará; tiene un gran mérito mantener la cabeza cuando los demás le han perdido. "La moderación es el hilo de seda que corre por la cadena de perlas de todas las virtudes" Joseph Hall.
El linaje Barbichon salió mal parado de la lucha armada, las guerras arrasan incluso los viñedos pero no el tesón de una familia. ¿Qué gusto tiene Kimmeridgian? ¡A perfume marino! Aire fresco en la "Côte des Bar", quien domina las fuerzas naturales que habitan en los elementos es un poderoso conjurador sin artificios. Un guardián de viñedos independiente es como un yonqui que se quiere fabricar su anfetamina en casa.
Color rojo cereza con el ribete púrpura, limpio y brillante.
En nariz es de una finura destacable, una infusión de frutas rojas, grosella y fresillas ácidas, flores de rosas marchitas con un toque de pimienta rosa.
En boca es muy fresco y delicado, suave en boca pero persistente, elegante y aterciopelado, con una muy buena acidez.
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