Malditos diccionarios, como en Don Quijote, sólo se salva uno. La calidad en un vino es el grado en el que un conjunto de características inherentes a un producto se corresponde con los requisitos demandados por el cliente. ¡Blasfemia! ¡Estandarización! Producto, cosa producida de la que sólo interesa el precio; maldito dinero. Ser rico es no tener que mirar lo que vale un vino antes de pulsar la tecla. El léxico describe una colección de palabras, el vino un estado de ánimo; la valía del líquido divino se mide en base a la mutua alineación de humor entre un viñador y un bebedor.
¿Puede algo infinitamente divino estar compuesto por dos contrarios? Placer y virtud, la virtud del guardián de viñedos, el placer del catador de vinos, el placer puede sobrevivir a una existencia notablemente vil, la virtud no admite una mala vida. ¿Trabajar en un viñedo, aislamiento o libertad? ¿solitario en un pedazo de tierra? ¿Bailes de tijeras bajo estrellas voladoras? Tirante, en cualquier parte que pruebes el mar, salada la encontrarás... quien enjuaga vino a menudo nunca degusta dentro de una copa cualquiera, sólo dentro de bellos y agradables cristales de bohemia.
Pequeños artesanos, de escala humana, oficio manual dimensionado, palmo por palmo, xino-xano, un equipo a prueba de hierro, trozos de tierra, rompecabezas vitícola, embaldosado calcáreo, viñedos en forma de mosaico, guirnalda de pámpanos, engranaje benefactor luminoso , cosechas compartidas... todo esto y mucho carácter, señal imborrable de la naturaleza esencial de una figura humana, el brillo de una estrella, la rebeldía de una criatura traviesa, divina transgresión.
Color amarillo ámbar con el ribete de oro blanco, limpio y brillante.
En nariz es muy complejo, dominan las notas de fruta muy madura, pera y manzana al horno, caqui, níspero, azufaifo y unas curiosas notas de higo chumbo; en otro registro aparecen notas de hierbas mediterráneas de garriga y flores marchitas, anís, manzanilla, resina de pino, todo ello con un trasfondo de polvo de tocador y talco.
En boca se muestra potente, explosivo y expresivo, con carácter y personalidad, maduro aunque con cierta sensación fresca, voluminoso, largo, glicérico, tánico y con un final amargo resulta delicioso.
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