Mi primer varietal de Brancellao (no deben existir muchos) y vaya sorpresa más positiva! Un precioso color de capa muy baja con una nariz súper frutal (fruta roja a raudales) y también algo de monte bajo, minerales y torrefactos. No hay mucho terciario (es un 2022) pero es elegante y no me extrañaría que con tiempo en botella gane.
En boca entra fresco y ligero pero con buena estructura y muy equilibrado con el tanino muy suave y acidez correcta. Un placer disfrutar de un tinto con este grado alcohólico que ya apenas se ve (12.5º) El único “pero” es que la persistencia es algo corta, se desvanece con bastante rapidez, aunque con un sabroso posgusto mineral. Una delicia para beber por sí mismo, sin necesitar de comida. Esperaba algo más de amargor del estilo que he percibido en Mencías de la zona, pero por el contrario es muy suave y pese a ello muy sabroso.
No sé si soy algo parcial con esta bodega que visité hace ya casi un año. Por eso me alegra que próximamente iremos varios compañeros de Verema a visitarla y espero que mis amigos me corrijan si mi euforia es excesiva o que, quizá, coincidan conmigo en que oiremos grandes cosas de Pazo de la Cuesta en el futuro.
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