Se vuelve a cruzar en mi camino y misma añada que lo catado en Marzo de este año, aunque con alguna diferencia y a mejor.
Creo que tengo claro que la Carmenere no es una variedad que necesite tanta estancia en botella como otras variedades como las cabernets para explicarse y poder disfrutarla en su máxima expresión.
Aunque a esta botella se le hizo una decantación de alrededor de hora y media, creo que fue un punto a su favor, junto con el tiempo en botella de alrededor de seis meses más que la anterior botella. Por lo demás la nota de cata puede ser parecida a la anterior pero con más elegancia y equilibrio, con los taninos muy integrados y la fruta con mucho protagonismo.
Vinazo, aunque está algo verde, le falta tiempo en botella, se muestra ligeramente cerrado, necesita tiempo y aireación.
La fruta es la protagonista total, tanto fruta roja como negra madura, arándanos, ciruelas. Aromas herbáceos, balsámicos mentolados, la crianza aporta recuerdos de cacao y caramelo, fondo mineral.
En boca es algo licoroso, tiene cuerpo además de elegancia, buena acidez, taninos maduros y sabrosos todavía por pulir. El final de boca es largo, interminable, un gusto.
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