Como me sucede con casi todos los Godellos la nariz no me da mucha intensidad pero en este caso la proporción es de sólo el 20% (el resto en cantidades parecidas es Albillo, Treixadura y otras). Sí revela fruta blanca madura, manzanilla, alguna nota mineral y cierto aroma sutil de hidrocarburos que atribuyo a la porción de Treixadura.
En boca entra cremoso, meloso y amplio con acidez correcta y un posgusto mineral y frutal de persistencia media. Reconozco que me cuesta discernir la acidez en los vinos con cierta golosura y este no es una excepción. Prefiero la acidez chispeante que los anglosajones llaman “crispy”.
Un buen Ribeiro, pero los 97 puntos de Luis Gutiérrez en TWA me había generado expectativas exageradas.
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