Quizás por que estamos tan aleccionados de los peligros del azúcar y ya no estamos tan acostumbrados al sabor de lo dulce, me resultó bastante pesado en boca y con la acidez justa para levantarlo. Más agradable en nariz que en boca, con notas a pan de muerto, anisetes, clavo y ajenjo. La fórmula tradicional que lleva en el nombre quizás deba actualizarse a sabores más contemporáneos.
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