Había olvidado completamente que ya caté una añada anterior de este Palo Blanco que disfruté mucho. Qué buena esta mala memoria que me permite redescubrir vinos con frecuencia!
Cada vez me gustan más esta aromaticidad volcánica, mineral y especiada de los blancos canarios. Pedernal y recuerdos de tierra seca, pimienta negra, fruta blanca, amielados, gengibre... Todo bien equilibrado y súper elegante, sin estridencias.
En boca entra con cuerpo medio, mucha mineralidad y salinidad, y un acidez crujiente y muy vertical. Sabrosamente amargo e incluso un poco astringente con un final muy largo en el que aparecen cítricos y se reafirma la salinidad.
Apenas le he dado una oportunidad al tiempo en botella (es un 2024!) pero no me cabe duda de que si tengo paciencia antes de catar la siguiente me va a recompensar.
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