Curiosamente hace unos meses catamos la añada 2010 de este mismo vino y esperaba recordando ese vino este 2019 más cerrado y no es así, está muy disfrutable, aunque seguro que la botella le iré fenomenal.
La nariz es expresiva, con la fruta en primer término, recuerdos de fruta negra y roja fresca ( arándanos, cerezas), especiados y vegetal, con la crianza bien puesta y un punto terroso.
En boca está en un buen momento, aunque como en nariz sin duda mejorará en botella. Buena acidez, fresco, tiene cuerpo, especias y balsámicos, con la fruta y la crianza en perfecta armonía, taninos secos, notas herbáceas, está algo rústico, le falta un puntito de elegancia, aún así es un vinazo.
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