En esta añada ( hacia algún tiempo que no lo cantaba) he notado un cambio en el Milmanda, menos madera, más acidez ( antes era fácil a ciegas confundirlo con un chardonnay norteamericano), con lo que el vino gana en frescura. Lógicamente estos cambios gustan más a unos que a otros. De todas formas es bueno dejarlo respirar, aparecen aromas herbáceos y vegetales, fruta blanca y cítricos.
Tiene volumen en boca, es cremoso, y como digo con muy buena acidez y frescura, aparece más mineralidad que antes, con toque cítrico y fruta como la manzana y la pera, toque balsámico, notas de cereales y un final largo con ligero amargor.
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