Sin duda, ir a Oporto y no catar en la sala de catas de Grahams, es imperdonable, es una sala rodeada de libros y de historia, de tranquilidad, de paz, pero sobre todo super acojedora. En esta ocasión pedimos una copa de este colehita de 1974, cuando salen colehitas de añada generalmente no se hicieron lvb o vintage. Con esta cata aprendimos que ante un tawny de estilo 40 años o un colheita de un año con 40 años ya cumplidos no tienen nada que ver, este último gana siempre en frescura, estructura y finura.
Color caoba de ribetes cobrizos, muy brillante y super limpio.
Nariz de intensidad altísima, compleja y equilibrada, alcohol integrado, muestra toques de frutos secos, mueble viejo, leves lacas, fruta licorosa, y sobretodo es agotador la energía que trasmite, no para de mostrar capas aromáticas diferentes y de captar la atención de toda la sala.
Sin duda la boca, te deja marcado, no te permite que lo olvides, el equilibrio entre acidez-alcohol y aromas es amplísimo, sedoso y untuoso al máximo, salivas sin parar de retrosanear, te relames y lo disfrutas como oro en paño, pensando si comprarte una botella por que sabes que los 80 euros de la copa son calderilla para este tesoro, que pudimos disfrutar aquella mañana en la que volvimos a nuestra sala de catas de referencia.
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