El vino está algo más cansado en boca que en nariz, pero es un vino que me a sorprendido notablemente, no sólo aguantando el tipo sino mejorando después de varios días abierto.
No tengo ni idea de lo que puede haber costado ya que fue un regalo de Joan Pena (¡Muchas Gracias!), pero es un vino que merece mucho la pena. Para repetir.
Catado en Riedel Chardonnay y Riesling Grand Cru, mejor en esta última.
Lamento la falta de información sobre elaboración y variedades pero no he podido encontrar nada de nada.
Amarillo pajizo intenso llegando a dorado, de ribete acerado y con lágrima muy lenta y abundante. El vino está turbio y la botella presenta grandes precipitaciones en el fondo de la botella. Según me comentó Chus Madrazo, el vino probablemente a sufrido cambios de temperatura muy drásticos. A simple vista todo apuntaba a lo peor.
Al abrir y servir aparecen notas terciarias: animales, cueros, desaparecen rápidamente y aparece fruta madura (muy pasada) o en compota: pera, manzana asada, muchos frutos secos: nuez, avellanas (que bonitos), notas de almendra amarga. Después de varios días (6 días con Vacuvin) abierto, sigue evolucionando y dando nuevas notas: Melón maduro y rosas rojas secas.
Sorprenden la intensidad de la nariz es muy buena y persistente.
Rico y amplio en boca, de buena duración, con una acidez muy integrada ya, pero presente. Tiene un inicio abocado hasta la parte media donde repite las notas de manzana madura, sobre fondo de frutos secos: nuez, el post-gusto es anisado y duradero. El final por el contrario es una mezcla de amargor–anisado y es seco.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.