Dorado brillante de destellos metálicos. Aromas de limón, toronja, miel, un toque de cera de abeja y mantequilla atrás junto con apuntes de tostados; alta acidez volátil. Paladar esbelto, de acidez cortante, trae pera y cítricos, manzana verde. El final es menos áspero y hasta invita a otro sorbo. Me parece que le falta columna vertebral, la acidez de la chenin blanc domina demasiado; ni la botrytis puede destacar todavía. 22 euros en Rotterdam.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.