Uno de los mejores barolos que he probado en mi vida.
Estupendo color picota, denso, menisco teja. Es un vino para acabarse la botella experimentando su evolución. Nariz de dulces de menta cubierta con chocolate, fruta roja, tonos expresivos de tierra mojada, frutos secos al fondo, lácteos suaves, piel de naranja, tabaco, alquitrán, pastel horneado, y un claro fondo orgánico-mineral que para mí era desconocido y no pude definir. Lo único que faltó en nariz fueron las rosas. De ataque concentrado y fruta madura, de frambuesas y bayas y conforme avanza crece, repitiendo las sensaciones minerales con ecos de azúcar moreno. Ni falta hace decir que tiene un estructura de miedo y un tanino colosal pero que se disuelve justo antes de resultar excesivo. Un barolo que justifica la fama del pago de Cerequio. Un vino faraónico. 68 CHF, unos 45 euros.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.