De la enorme cosecha de 1997 en Piamonte, me encuentro este vino delicioso, pero muy primario aun y de interpretacion un tanto dificil.
Casi sin rasgos de evolucion, la nariz asoma abundante fruta roja madura, toques minerales (ferrosos), algun punto vegetal bien puesto y notas florales. No puedo decir que el vino este cerrado, pero le falta desarrollar matices incluso luego de 10 anios; la fruta domina mucho el perfil aromatico. En boca es puro deleite una vez que el aire calma un poco los animos de esa carga tanica aplastante, es redondo, frutal, de gran balance y elegancia con una salida correcta. Luego de un par de horas, a ciegas podria enganarme y hacerme pensar que se trata de un borgonia. Y eso es lo que no me gusta. Lo volveria a comprar para darle otros 4 o 5 anios de calabozo, a ver si se define como un cerequio.
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