A la vista parece de 20 años. Nariz fina y expresiva pero unidimensional para un vino de este pago legendario. Trae frutos rojos, bayas, humo otoñal, licor, todo soportado por un suave fondo del roble tostado. Paladar medio trae mucha frambuesa y ciruela pero, como digo, no emociona, no llega en capas. Aun así es de buena textura y cuerpo amplio, casi graso, de tanino muy fino y acidez más bien baja. Lo mejor es quizá la salida, pero tampoco trae nada que le haga a uno pensar que estos vinos de Chambertin eran los favoritos de Napoleón. Profundo pero no complejo. 68 CHF, 46 euros.
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