Poco que añadir a la descripción de Víctor.
El conjunto es fresco, vivo y delicioso, con un ligero aire rústico que no desagrada. La fruta está acompañada por toques florales y puntas orgánicas. Acompañará excelentemente una comida y llegará a saber a poco.
Visual en la liga de las capas bajas, muy hermoso y jovial rojo borgoñón. En nariz, recuerdos a un Morgon en su juventud frutal, con muchas notas frutales rojas, terrosas y leves notas de germen de trigo, propias de la crianza. Con el aire, va apareciendo las notas de violetas y brotes verdes, que nos denotan su juventud. Parece que por su nariz, hubiese una materia muy dada a ganar en complejidad con el paso en botella. En boca es bastante amplio, con una buena textura áspera, pero con un paso poco prolongado en boca, con una estructura delgada y una acidez bien ajustada. Retronasal floral, pero con una persistencia un tanto corta. Un vino tinto para comer, que ganará con un par de años en botella, pero no pensando en una guarda muy larga.
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