Otra botella. Otro poema canario. Simplemente fabuloso este vino. En esta ocasión lo bebí más helado que en otras ocasiones. El vino desplegó toneladas de chocolate blanco y licor de licho en nariz. El sabor era excelente, parecía un oporto muy añejo, pero con un final de más chocolate blanco y agua de rosas que llenaba el paladar de puro placer. Fue bebido durante 3 días, y cada vez ofrecía matices similares y distintos a la vez.
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