Sin nada positivo que aportar por mi parte a las estupendas descriptivas anteriores, resaltar que cuando se bebe (que no "cata") uno de estos "grandes" entiendes el término elegancia en un vino (¡vinazo!): pulido, sedoso, envolvente y con un retronasal espectacular. Creo que lo hubise debido tomar "con mas calma" (eramos muchos, muy bien comidos y después de muchas botellas), porque el recuerdo del 90 supera al de éste.
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