Dorado intenso limpio y brillante con ligeros reflejos verdosos.
Nariz de buena intensidad, en primera instancia se muestra con un importante toque lácteo y ahumado, dando poco a poco notas de flores marchitas, fruta blanca madura, toques de melón, piel de cítricos, ligeros recuerdos especiados y un fondo mineral que crece a medida que el vino se airea. Limpio y expresivo.
En boca es un vino de corte graso, glicérico, pero con un buen balance de sabores que hace que no resulte nada pesado. Le falta quizá algo de acidez (añada cálida). De paso firme, bien estructurado, es largo en el final y nos deja toques de fruta madura y minerales. Buena persistencia. Madera bien trabajada. Magnífica armonía con un congrio en salsa verde.
Estamos ante un muy buen vino blanco borgoñón que no destaca en nada especialmente pero que en conjunto sí que muestra cualidades, ya que tiene prestancia sin renunciar a la frescura. Además procede de una zona donde se pueden encontrar buenos precios, en este caso 22 euros, algo no habitual en el resto de Borgoña.
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