Dorado intenso, burbuja pequeña y abundante.
En nariz muestra intensidad y elegancia, con sus marcados toques de bollería, frutas maduras, tiza y recuerdos minerales, piel cítrica, caramelo de tofee, anisados, hinojo, un cierto carácter herbáceo y unas livianas trazas ahumadas. Gana con el aire y siempre ofrece una elegancia no exenta de complejidad.
En boca resulta equilibrado, con sensaciones vínicas, una buena acidez, paso redondo y frutal destacando su estructura, con un final de cierta longitud y prestancia tras el que nos quedan los recuerdos de frutas maduras, frutos secos y cítricos. Buena persistencia y magnífica integración carbónica, con una placentera sensación de cremosidad.
Esta añada 2000 es quizá la que menos nos ha gustado de las últimas (algo por debajo de 1999 y 1998 y muy por debajo de 1996) pero sigue manteniendo la clase y el nivel exigido a este gran Champagne, lo malo es su precio, que está por encima de su calidad. Eso sí, de ahí a decir que está mejor un Krypta o un Celler Batlle…
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