Necesita tiempo, para que salga el genio de la botella.
Inicialmente salen las notas a lacas, de la madera tostada, ceras y miel, un fino alcohol, notas de frutos secos tostados, hoja de tabaco, cacao, higos, hierba seca, algarroba. Es fino, elegante y delicado, lo hace todo con amabilidad, se diferencia y se separa al Fondillón clásico, tiene personalidad propia. En el final, me deja un grato recuerdo, que se asemeja a un Palo Cortado. Hay quien me lo discute. Pero tiene una profundidad y una definición que hasta ahora solo he encontrado en dichos vinos, en concreto La bota de Palo Cortado Bota Punta nº17.
La entrada en boca es de un fino dulzor, potente, grato, un punto cálido y alcohólico, embriagador. Paso seco, torrefacto, con un grato amargo, calienta la boca, es puro bálsamo, reconfortante, amplio. Que elegancia y que poderío, aúna la suavidad con la fuerza, la intensidad, con el placer. Salen los finos tostados, café y madera, chocolate y caramelo toffee. Sin duda deja lo mejor para la boca, la nariz es expresiva, pero la boca es pura rotundidad, si bien se desmarca de la línea (para mi conocida) del Fondillón. Lo eleva a otro estado.