Rojo rubí, ribetes rojizos, capa media.
Nariz de buena intensidad, con un cierto carácter varietal. Notas florales, de frutillos rojos muy marcados, algún toque vegetal, ciertos recuerdos tostados y especiados y un mínimo fondo mineral. Poco complejo, pero cuando menos se muestra con limpieza.
En boca resulta ligero, acídulo, con un paso fresco. Final de fruta madura, ligeramente tánico. Persistencia media y recuerdos minerales. Algo diluido, falto de cuerpo y concentración.
Un vino que pasa sin pena ni gloria, un pinot noir como muchos que provienen del nuevo mundo, en especial de Nueva Zelanda. Además cuesta 20 euros, por lo que resulta un vino totalmente prescindible. Está claro que de Alemania, el riesling…
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