Destaca sobre manera el relieve en el centro de la botella, probablemente un racimo aunque bien podría ser una serpiente. En cualquier caso, junto a su etiqueta el resultado es del todo medieval.
Su color es de un cereza medio pero muy luminoso y con un borde púrpura.
Abierto de aromas, sin ser muy intenso ni potente, pero dejando unas buenas notas dulces de alcohol que van bien con las de la fruta roja, frambuesas y un toque más silvestre de moras, especias al final.
En boca tiene frescura a la par que golosidad, se hace fácil en el trago y algo cansino en el postgusto con ese toque de azucarillo.
En la línea de otros tantos "italianis" de gama media que llevo probados, agradables y golosillos pero que más vale no beber muy seguidos pues cansan y te dices a ti mismo... ¡otro más!.
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