Müller-Catoir es de las bodegas que han mantenido en alto la bandera del Palatinado alemán. Y es que, vamos a ver, ¿qué prestigio han tenido los viñedos de Haardt o Mussbach? Por eso no son pocos los que afirman que fue Hans-Gunther Schwarz quien a lo largo de 40 años dio a Müller-Catoir el prestigio que se ha forjado.
Pero desde que Schwarz se retiró hace unos pocos años, la bodega pareciera que está en un impasse y no en última instancia porque el nuevo vinatero, Martin Franzen, piensa de modo muy distinto. Y vinifica de manera muy distinta. Por ejemplo, cuando él dice riesling seco (trocken) eso significa s-e-c-o, no acercándose al límite de 9 gr/l de residual que permite la ley. Y también se dice que Franzen usa otras levaduras (¡horror de horrores!); pero mantiene las prácticas en viñedo.
Bueno. Vayamos al vino. Tarda en abrirse, y una temperatura de menos de 10 grados lo cierra por completo. Con el tiempo salen a relucir notas de flores blancas, limones, manzanas. Es compacto y un tanto terco, pero en boca es más expresivo en cuanto vino seco hasta el hueso. Es decir, no da concesiones su recorrido de cortante acidez y fruta cítrica. Los 'adornos' desaparecen, y el vino, pero el vino, con un volumen que no pasa de medio, se las arregla para dejar una impresión duradera. Ahora mismo es un tanto duro, pero no como algunos del Mosela medio. Lo volvería a catar en un par de años.
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