Los que hayan masticado hierba de la vera de un río o lamido algún taco de madera cruda de una serrería entenderá este vino a la perfección. Ojalá que nunca hubiera perdido los 4º del frigo, reconozco que logró engañarme durante unos minutos con ese pomelo inicial. Cuidado para aquellos que tengan úlcera, hasta mi estómago acorazado se vió resentido. A destacar solamente su botella troncocónica que como no podía ser de otra manera es de vidrio verde.
Por lo menos el vino sobrante sirvió para aderezar el costillar de ternera al horno del día siquiente.
NO aconsejable a no ser que viaje desde Argentina en barco y llegue ya mareao.
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