El primero de los Vega Sicilia en la cata. Ahora veo la logica de haberlo servido primero, aunque despues de los Pintia, Alion y Valbuena: se trata de un vino enorme, y hay que llegar preparado no solo para intentar apreciarlo en si mismo, sino tambien para darse una idea del cambio en los estilos de los vinos.
Un monolito en nariz, de gran austeridad pero de esa que enamora y no repele. Con el paso de tiempo se aprecia ebanisteria, minerales, y una carga frutal maciza pero sin mucha definicion por el momento. De textura amplisima, enorme ensamble, no detona sino que mas bien se contiene a su mismo en una suerte de implosion.
Uno sabe que esta ante un vino enorme, pero hoy es de lectura dificil. Y creo que para que alcance la suavidad y aristocracia del 95 o 76, va a necesitar una paciencia que ha de medir en decenios.
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