De obvio estilo burdeos, con aromas a cerezas, grosellas y algo de grafito y roble tostado. Es en boca donde se porta mejor. Es amplio de hombros, con una rica fruta agridulce que avanza sobre una tanicidad importante pero bien equilibrada. Quiero pensar que esta textura menos explosiva y mas agridulce se debe a la altisima proporcion de petit verdot. En el retronasal deja una generosa dosis de carnicos y especias. Un vino muy atractivo, con autentica casta. 30 CHF en Zurich, 21 euros.
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