Amarillo dorado muy brillante. La nariz es expresiva, bastante intensa, con toques de hidrocarburos, algún toque de pimienta rosa, algo de miel ligera, fruta con huesa madura y un fondo floral atractivo. Notable complejidad. En boca tiene buen ataque, el paso es untuoso, con bastantes amargos, excelente acidez, seco pero sutilmente goloso, largo y con excelente definición.
Color amarillo pálido.
Aroma intenso y limpio, cítricos muy finos y elegantes, flores de primavera, mieles, pimienta rosa, bouquet de flores con notas minerales finales.
La boca es amplia, óleosa, profunda estructurada en líneas verticales, cuerpo intenso muy seco, con gran presencia y expresividad ligeramente amarga, altísima acidez, fine muy largo con intensas y agradabilísimas sensaciones florales. Conviene indicar que el añada en la zona fue extraordinaria y este vino lo demuestra.
Sin duda irá mejorando en los próximos 10 años.
Aroma vinoso, con marcadas notas vegetales, no mucha intensidad en nariz, no consigo sacar muchos mas aromas, quiza aromas minerales.
En boca el trago es directo, con una acidez muy viva, que augura una increible guarda a este vino.Agradables aromas de piña madura aparecen acompañados de almendras, el vino tiene cierta untuosidad y deja un recuerdo en boca largo y agradable, limpiando todo el paladar.
Quiza un vino caro, sin duda, ya que a 40€ de vino hay que exigir mucho, pero este Trimbach tiene algo que.......
Dorado intenso limpio y brillante.
En nariz y tras varias horas de aire se muestra intenso y complejo, armónico y poderoso. Ligeras notas de hidrocarburos que dan paso a una flor seca, recuerdos de frutas maduras de hueso, piel de cítricos, un tamizado fondo mineral, trazas herbáceas y especiadas además de un ligero toque térreo.
En boca es un vino salvaje, pleno de fuerza, pleno de acidez, denso y graso, pero siempre compensado por una acidez cítrica y una limpieza mineral que sencillamente enamora. Es largo y amplio en el final y nos deja un marcado recuerdo frutal, cítrico y herbáceo, con notas minerales en posgusto. Persistente y duradero. Joven y con mucho recorrido en botella.
Siempre hemos mostrado nuestras preferencias de los riesling alemanes sobre los alsacianos, en especial en calidades dulces, pero también en las secas. Pero el amigo Trimbach nos hace dudar, porque este Frederic Emile y su mítico Clos Sainte Hune están entre los riesling secos más grandes que existen, así que la duda es razonable. ¡Qué bueno!
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