Un roble de 2009 bebido el fin de semana, que aguanta perfectamente. Catado el sábado y el domingo, es un vino que necesita ser aireado, pues está mejor al día siguiente que a los 20 minutos de abierto.
A las varias horas de abierto, y más al día siguiente, buena nariz y muy buen paladar, tendiendo en cuenta lo que cuesta y lo que da.
La uva es la misma que la del crianza, con menos barrica.
Veremos el roble del 11 y del 12.
Rojo picota de capa media-alta.
En nariz es intenso, con predominio de fruta negra madura, junto a notas tosatadas y especiadas, fino.
Es suave y sabroso, con buen equilibrio, de carácter frutal y fresco pero con buena estructura. Postgusto agradable, largo.
Vino cuidado, mimado, de alta calidad. Se nota que hay buena materia prima tras él y mucho cuidado. Como dicen en otro comentario calidad bastante más elevada que los tintos roble de la Ribera.
6€ en bodega.
Empezo con un sabor intenso y complicado, pero conforme fue oxigenandose hemos degustado un vino semi crianza a niveles de calidad similares a un crianza.
Picota de capa alta con menísco violaceo, lágrima tintada y aspecto brillante.
Nariz intensa de frutos negros con toques de tinta china, yogurth de frutas de bosque. Fondo de regaliz y especias.
Boca fresca, con buena de frutas golosas, flores azules y hierbas de matorral con pinceladas minerales. Recorrido intenso, de acidez viva y taninos algo duros. Final sabroso y afrutado.
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