El leer garnacha de viñas viejas siempre es un reclamo. La reacción, eso si, puede ser otra bien distinta. No lo veo más allá de un almuerzo de huevos con jamón de Teruel y algo de queso viejo.
El color es abierto, y sus aromas tienen un deje de corcho, guindas licorosas, y unas notas balsámicas que sin duda son lo mejor. En boca discurre fácil e incluso rápido, y su alta graduación no supone losa alguna. Pero es un vinillo correcto que se ve volteado por muchísmos de los que rondan su precio, 2.85 €. Supongo que recién salido estará mejor.
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