Dorado pálido, burbuja pequeña y abundante.
Nariz de buena intensidad y compleja, muy limpia y ante todo mineral, mostrando mucho terruño. Tonos florales, de frutas blancas de hueso, piel cítrica, frutos secos, bollería y trazas balsámicas. Una paleta aromática de las que hay que ir a buscar, fina y elegante, eminentemente mineral.
En boca muestra su clase siendo un vino pleno y muy placentero, vertebrado por una magnífica acidez, de paso redondo y profundo, dejando en el final unas sensaciones cítricas, balsámicas y sobre todo minerales con una buena persistencia. Carbónico perfectamente integrado. Serio y salvaje, no apto para todo el mundo.
Los champagnes de Francis Boulard son ante todo vinos originales, de carácter muy bio y con toda la personalidad de su productor, algo que llega a su cénit con su cuvée Petraea y sobre todo con Les Racahis, un vino de enorme precisión y mucha carga de terruño, un blanc de blancs de gran nivel. Unos 47 euros, buena RCP.
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