El abuelo de Jérôme Malet se llamaba Jérôme Sarda ; en 1984, su padre - Max Malet - plantó viñas de monastrell en un minúsculo terreno - una hectárea y pico - y toda esta familia catalana sigue trabajando en este viñedo - tan pequeño como una muestra de pana de canutillo - como si fuera un jardín : sólo se produjeron 2260 botellas de este vino de mesa estupendo. Tiene el color de un tinto procedente de la uva syrah ; tanto en nariz como en boca, es desconcertante, porque ha sido elaborado por un viticultor intransigente : huele a pétalos de peonía, a chocolate amargo, a aceituna negra y a madera de lápiz ; sabe - aproximadamente - a la compota de frutos del bosque y al hueso de aceituna madura ; su acidez y su marcada mineralidad se atenúan poco a poco y el conjunto se combina idealmente con una comida sencilla pero refinada : unas chuletas de cordero a la brasa y una sartenada de patatas con perejil cincelado. Ahora, nos toca a nosostros cultivar nuestro jardín : en cierto modo, trabajar sin descanso y dar a conocer - por experiencia - nuestra cultura del vino. ( PVP : 16,63 € )
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