Este día teníamos ganas de probar algo distinto así que, aconsejados por el sumiller, nos decidimos por este vino austríaco.
Color amarillo pajizo con reflejos todavía verdosos, buena lágrima, limpio y brillante.
La primera impresión en nariz es la de un albariño: fruta blanca y de hueso, toques cítricos y alguna nota floral.
En boca es un vino interesante, con buena acidez y frescura. Es bastante denso y ya está relativamente redondo.
Me ha sorprendido este vino por su parecido con el albariño aunque en cuanto a la RCP se ve bastante penalizado.
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