O de Siete Aguas. Presentación moderna de pequeño productor. Luce medalla de oro del concurso mundial de Bruselas 2009.
Color intenso y de buen brillo, con un borde granate no muy vivo. La copa queda velada en al agitación, lágrima de leve tinte.
Aroma tirando a corto pese a una suficiente aireación, pero definido, silvestre, con bayas negras, arándanos... muy balsámico, laurel, matorral, mentol... buen toque mediterráneo.
Pese a esto, en boca guarda mayor riqueza, donde el balsámico despliega toda su frescura, sustentado por una buena acidez, tanino secante del roble y apunte de regaliz, dejando un postgusto levemente amargoso.
Habrá que repetir y seguir la trayectoria. Parece una de esas cabezonerías.
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