A pleno sol, a pleno viento, en el suelo pedregoso y árido de su rincón de tierra, Marlène Soria ha plantado cuatro hectáreas de viñedos de uva blanca. Los rendimientos extremadamente bajos son de 20 hl/ha y su método de crianza - fruto del azar - es totalmente empírico. Su pequeña cuvée ha sido bautizada como " Oro " por alusión al color de su vino y a causa de su rareza.
Ofrece una paleta aromática impresionante y desconcertante : combina notas afrutadas que recuerdan a las manzanas al horno, a los orejones y al limón confitado y notas de oxidación lenta, olores a almendra tostada, a nuez seca y a té ahumado de China. En boca, tiene muchas bazas para seducir : su textura grasa, su magnífica acidez que lo vertebra, su gran riqueza de matices - buñuelo de naranja, azafrán, frutos secos, pan de especias, ralladura de toronja - su volúmen, su gran distinción, su equilibrio, su final marcadamente mineral que remite a piedras de sílex frotadas entre sí, al panal de cera y al caramelo de resina, alarga la persistencia gustativa. En pocas palabras, se trata de un gran vino blanco de una enorme originalidad - cuyo precio está perfectamente justificado - que merecería ser más conocido. ( PVP : 40 € )
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